lunes, agosto 24, 2009

1ª Clásica al Col du Pailhères (y alrededores)

Jornada épica de ciclismo la que pudimos disfrutar ayer en territorio francés. Más de 20 participantes de todas las edades, nivel físico y estado mental, tomaron parte en la I Clásica al Col du Pailhères (y alrededores). A partir de las 8 de la mañana se fue congregando toda la piara en uno de los bares de Puigcerdà a pie de carretera donde, tras un gasto en general poco elevado en alimentación, aunque desmesurado en papel higiénico, quien más quien menos pudo rellenar el estómago y vaciar los intestinos antes de tomar la salida. Tras el reparto de mapas de ruta y las fotos de rigor, se dió la salida pocos minutos después de la hora prevista, las 9 de la mañana, en dirección al país vecino.
Tras cruzar la frontera, y comenzando las primeras rampas del primer puerto de la jornada, un suave y tendido col de la Perche (1579 metros de altitud), perfecto para ir entrando en calor y romper a sudar, se suceden los primeros ataques de aquéllos que no habían estudiado con detalle el perfil de la ruta (3000 metros de desnivel), secundados por aquellos otros quienes habían tomado medidas ante la ausencia de controles anti-doping.
Por detrás se organiza el autobús de sprinters y de (ciclo)turistas, consiguiendo rodar organizados hasta coronar el col de la Perche por una carretera nacional con bastante tráfico (en general, de domingueros con prisas) y arcén impracticable.
Tras cruzar la población de La Llagonne se diluye bastante el tráfico, mientras la ruta continúa en sentido ascendente hasta coronar el Col de la Quillane y sus 1714 metros de altitud, junto al espectacular lago de Matemale.

Tras estos primeros 20 kms de suave ascensión, y tras un breve reagrupamiento, comienza un largo descenso que nos debe llevar hasta el pie del Coloso, mientras vamos cruzando poblaciones con gran renombre entre los amantes de los deportes de invierno (Formiguères, Puyvalador).
Lógicamente, en el descenso hace presencia el espíritu Tusinu y el grupo se acaba rompiendo en varios pedazos, gran parte de los cuales van tan ciegos (intentando coger a los grupos que van por delante, o bien intentando que no les cojan los grupos que van por detrás) que se saltan no sólo el desvío hacia Quérigut y Mijanès por el Col des Hares, sino también otros desvíos posteriores que les habrían llevado a cualquiera de estas poblaciones.
Así, mientras el grupo posterior tomó el desvío perfectamente indicado tanto en los mapas como en los carteles de la carretera hacia Quérigut y Mijanès, algunos grupos decidieron visitar la población de Rouze, otros prefirieron visitar Usson-les-Bains, y algunos más osados pensaron en aprovechar que ya estaban en Francia para acercarse un poco más hacia París y sus Campos Elíseos.
Vamos, que por muchos mapas que repartas o cuelgues de Internet, está claro que en cuanto se saca a la peña del pie de Costas, alguno se acaba perdiendo... Y por si fuese poco, en medio de este camarote de los hermanos Marx, un valiente pero inexperto Xavi descubre de golpe que está siguiendo la rueda equivocada, que las piedras del camino es mejor esquivarlas que pasarlas por encima, y que el asfalto es infinitamente más duro (y abrasivo) que la piel y que la ropa.
Tras varias llamadas conseguimos enviar la furgoneta de ¿apoyo? en busca del herido, mientras medio pelotón sigue en paradero desconocido y otros llegamos con la calma a Mijanès, donde da comienzo el Col de Pailhères.
Tras recargar agua fresquita en la fuente del pueblo, comenzamos a ascender los 10,4 kms a casi un 9% de media que nos separan de la cima, a 2001 metros de altitud, y las 28 curvas de herradura que vamos encontrando por el camino. Carretera estrecha, tráfico casi inexistente, temperatura agradable para subir y paisajes increíbles que tardaremos en borrar de nuestras retinas. Sorprendentemente, el grupo de los menos escaladores es el primero en hacer cumbre gracias a haber escogido la ruta adecuada.
Así, un Chicho exultante se regocija ostensiblemente ante escaladores como los Mora brothers, a quienes saca más de una hora en la cima de Pailhères.
Desde la cima se pueden ver bastantes kms de subida, en los que podemos ver retorcerse a lo lejos a quienes habían decidido salir sin desayunar, a los que habían escogido mal los desarrollos, o a quienes habían gastado demasiados cartuchos en el primer puerto.
Descenso paulatino y vertiginoso hacia Ax-les-Thermes, con parada previa en Ascou para repostar agua, y frenazo en la entrada de Ax-les-Thermes al percibir el olor a comida del primer restaurante frente al que circulamos.
Pese a la hora (las 14h) y que estamos en Francia, conseguimos negociar mesa y menú de 15 euros para veintipico personas.
El hambre hace que los primeros comencemos a atacar el buffet de ensaladas y los entrecottes, mientras poco a poco van llegando el resto de los participantes.
Primero el accidentado, quien harto de esperar al furgón que no aparecía acabó subiendo (y bajando) todo el puerto en máquina. Con un par. Luego el Jordi Mingo y el Jockey, ya con los ojos un poco cruzados.
Después el Pol, acompañado del Mago quien debe tener la cámara llena de fotos con el careto del Pol y su torta.
Y cuando ya estábamos con los cafés, el Joan Mingo y familia con la furgoneta de ¿apoyo?, quien no es capaz de describir cómo se había perdido de forma semejante para dejarse más de dos horas con un vehículo a motor y mapas de la zona...
La chiquilleria La Presidencia
Miradas perdidas
Los Rascafria
Dos "novatos" Àlex y Xavi
Er Mago & Pitu (hemos subio Pailhères, con un par...)
Nivelazo participativo
Mientras comemos vemos aparecer algunas nubes en el horizonte que parecen dar la razón a los hombres del tiempo, que habían predicho lluvias para esa tarde. A las 16h comenzamos de nuevo a dar pedales, iniciando la ascensión al interminable Col de Puymorens y sus 27,2 kms al 4,4% de media hasta los 1920 metros de altitud. De nuevo se rompe el grupo, montando por detrás un autobús que va recogiendo (y dejando) cadáveres a su paso a lo largo de toda la subida. Aunque salimos bajo el sol, hacia el km 10 comienza a llover, y en algunos tramos de la ascensión sufrimos de una jarreada que servirá para hacer más épica la jornada. Poco antes de coronar, nos pasa el vehículo de apoyo en el que ya no cabe ni un alfiler, y del que podemos recoger los chubasqueros, que nos salvan la vida durante el descenso. Demasiado tarde para los grupos delanteros, que tienen que bajar en manga corta. Descenso rápido aunque prudente bajo la lluvia, para llegar a Puigcerdà en torno a las 19h. Aproximadamente media hora más tarde llegan los más tranquilos: el Pol y su tortón, a rueda del Pitu y del Viñeta que, aunque disimulan, llegan con fuerzas para darle otra vuelta al circuito. Tras cambiarnos con ropa seca, café con leche para calentar el cuerpo y merienda para recuperar fuerzas mientras comentamos la jugada. Ambiente de ruta del opio para un recorrido de Tour de Francia. Jornada épica de ciclismo-espectáculo, con lluvia vespertina y algunos pajarones como se habían anunciado. De momento parece que la mayoría de la piara ha hecho los deberes en verano. En breve sufrirán los efectos aquellos que han abusado de las terrazas y las tapas, jeje...
ERNESTO
Fotos: Àlex ( colega del Mago) y Viñetas & Familia Joan (la furgoneta perdida..)
HAY MAS FOTOS, PRONTO LAS COLGAREMOS. Si tienes + mándamelas a Manolovik@hotmail.com

Video CLIP TUSINUS & AC/DC