martes, junio 05, 2007

Carlos Díez

Apreciados todos,

Después de las crónicas que he tenido el placer de leer, no me quedan palabras para narrar de manera más certera todo lo que allí ocurrió. Tampoco tengo fuerzas para enfrentarme a semejante despliegue de buen hacer literario, que más que mis compañeros, parece que las crónicas han sido escritas por el mismísimo Góngora.

Sin embargo, quiero hablar de sensaciones, de todo aquello que después de una semana ha quedado grabado en mi memoria, y permanecerá en ella por mucho tiempo. En la TBT todo es diferente, será por que acudes a ella mentalizado de que a los grandes retos hay que tenerles el respeto necesario.

Recuerdo el viaje de ida con un agradable sabor a compañerismo, a pesar de que Joao no nos dejó pasar de 140 kms/h, y que tardamos un huevo en llegar, pero la ilusión era grande, y en la furgo pudimos dormir bien. Francia es una mierda…

Que gran cena la del primer día, para preparar la prueba del día siguiente, nos bebimos tres botellas de vino y nos hinchamos a hamburguesas, dieta mediterranea.

Por la mañana, la crisis fue muy grande, el sueño, el miedo a la larga cabalgada, y la lluvia y el frío. Todo junto hizo temblar los cimientos del equipo. Pero llegó Enric, con la inconsciencia que le caracteriza, y nos puso a todos firmes. Si Enric sale, todos salimos, vaya putada…

Una vez te has mojado, ya todo da igual… Hacía frío, pero no tanto como en la marcha de Vilafranca, y llovía mucho, pero el chaleco de la Collblanch lo aguanta todo. Tenía la ruta estudiada al detalle. La mitad de la prueba está en el km 150, que es cuando comienzan los 7 últimos picos. En los primeros 150, solo hay 3 picos, y el resto llano como la palma de la mano, según dijo alguien el día de antes. En la práctica, no hay ni un metro llano. Esa es la verdadera dureza de la prueba.

Salí con Joao, por detrás de Enric, Indio y Sales. Teníamos fuerza, y ganas de engancharnos a un grupeto de bestias belgas para rodar a 50 por hora. Ni grupeto, ni bestias, ni belgas. Allí la gente va a su ritmo en grupos de 5 o de 10 como mucho y se rueda más bien lento. Pasamos todo el día adelantando grupos que se deshacían en cuanto nos poníamos a su altura. La gente pasa de ponerse a rueda y rodar a ritmo, una pena...

Cogimos al Indio cuando paró a pinchar. Algún gracioso puso chinchetas por gran parte del recorrido, y pinchamos muchísimos. Enric ya se había perdido y Alex se desvió al recorrido corto. Que mal momento, el peor de todo el día. Km. 90, 3 horas de camino, frió y lluvia. Estábamos temblando de frió y nos quedaba todavía 150 kms con 7 puertos. A esas alturas ya nos habíamos dado cuenta de que no encontraríamos llano, ni grupeto, ni nada, quedaban 6 horas más en condiciones lamentables.

Sin embargo el Indio nos aportó aire fresco. Para evitar el frío, nos pusimos a rodar fuerte, y rodamos… 50 kms a relevos entre los tres. Nos encontramos bien, pero la cabeza decía, “cuidado que todo esto lo vas a pagar luego”. Nos acercábamos a los puertos. En el km 140, 10 antes de los picos, le pedimos a Joao que bajara el ritmo para descansar un poco. Nos pusimos a rueda de un grupillo y descansamos.
Pudimos ver las vacas y las casas. Las vacas son muy curiosas, están cachas como si fueran al gimnasio. Y las casas son preciosas, verdad Enric?, pero no tiene piscina.

Llegaron los puertos y Joao se fue, menos mal, ya me estaba cayendo mal. Indio se brindó a acompañarme el resto de la ruta. A esas alturas ya habíamos cabalgado más de 5 horas y teníamos por delante casi 90 kms con 7 picos. Que miedo. Los puertos no fueron para tanto. Las rampas duras muy duras, pero todo se pasa. Lo malo son los kms, que se acumulan. Dejó de llover y salió el sol. El Kms 200 estaba próximo y seguíamos sin desfallecer. La moral comienza a subir. Esto está hecho…Parece que lleves el maillot de lider del Tour, llevas alas…El Indio, se portó como un caballero. En ese momento, quedan 40 kms para meta, solo dos cotas, La Redoutte y otra, y vienen 20 kms de llano, el único llano de toda la carrera. Las alas, nos llevaros a un grupeto de italianos, un equipo completo de veteranos, con furgo de asistencia, y entrenador. Rodamos como en la tele durante ese tramo. La hostia, 220 kms en las piernas, la sensación de estar a punto de domar a la bestia, y rodando a 55 por hora sprintando en los repechos.

Y entonces, La Redoutte, 1.650 metros, 9,7% de media y rampas del 20%. Podré con ella?. Tengo miedo. Al llegar arriba, se ve el camino recorrido. Si me ponen otra de estas, también la subo… Ya solo queda una, y es un repecho de 1.100 metros. Coronamos sin problemas. Todo bajada. “Indio, nos vamos a casa…”. La Decana ha caído…La meta nos recibe con un sprint a un par de guiris. 8 horas y 23 minutos de pedaleo, 237 kms, 2.800 metros de desnivel, 10 puertos con cartel y 19 más no reconocidos. Volvimos a la furgo sin tocar el suelo de la emoción. Allí nos esperaban Ernesto, Alex y Joao.

Uno de los días más grandes de nuestras vidas.

Al poco llegó Enric, el verdadero triunfador de la jornada. El héroe épico de leyenda que un día miró a la Lieja a los ojos y doblego su terror a fuerza de pundonor y raza. Toda la ruta en solitario. Con una mochila a la espalda para llevar sus trastos, y 2.000 kms de entreno en toda la temporada. Enhorabuena Campeón… Todos hemos de agradecer tu arrojo y combatividad, porque sin él, el día hubiera sido de otra manera.

Por la noche, unas pizzas en un italiano del centro de Lieja, puso un broche de oro a la jornada. Al día siguiente, otras 14 horas de viaje de vuelta. Muchas risas y un buen rollo increíble. Por fin me llevaron al Mc Donalds.

Después de esto llevo toda la semana sin tocar la bici. De hecho, todavía no la he limpiado. Creo que no me he recuperado.

Un saludo a todos.


Carlos Diez

Video CLIP TUSINUS & AC/DC